ARENISCAS DE BONICHES

 


Las formaciones de areniscas dan lugar a un paisaje tan atractivo como espectacular, al margen
de la carretera  [Foto José Luis Muñoz

En las inmediaciones del pueblo de Boniches, la naturaleza da lugar a una serie de formaciones de extraordinario valor tanto geológico como paisajístico, con vinculación directa al cauce del río Cabriel. Nos acercaremos a estos parajes a partir del desvío situado en la carretera N-420 en dirección a Cañete; a la altura del kilómetro 490 surge esa otra carretera, la CM-2250, un tramo que sobrevive del antiguo trazado y por el que nos vamos a poner acercar al espacio natural que nos interesa destacar aquí.

En el origen del camino encontraremos el espectacular paraje de Ayuntaderos, donde confluye el río Mayor de Molinicos en el Cabriel. Con el conveniente esfuerzo físico es posible bajar por dificultosa ladera hasta llegar a las orillas de estos cauces fluviales, pero quienes deseen estar cómodos pueden limitarse a contemplar el soberbio espectáculo desde las alturas, donde se ha habilitado un mirador que permite obtener una amplia visión de esta paisaje, con los dos ríos uniendo sus aguas en el fondo del impresionante barranco.

El camino encuentra luego un bellísimo conjunto de areniscas, poco antes de alcanzar Boniches, un pueblo bastante bien conservado, dentro de las limitaciones que impone la modernidad. Los conglomerados de Boniches están formados predominantemente por cantos cuarcíticos unidos por una matriz de arenisca silícea. Los cantos, muy rodados, presentan impresiones de presión-disolución y se disponen en estratificación cruzada. Se encuentran en la base del Buntsandstein, cuya edad abarca probablemente el Pérmico superior y el Triásico inferior. En la Serranía Baja, en el llamado Domo de Boniches, el encajamiento del río Cabriel deja al descubierto el nivel de conglomerados basales cuyo modelado origina las típicas formas en torres o castillos en ruinas.