LAGUNA DEL MARQUESADO

 


La pequeña laguna del Marquesado forma un bellísimo enclave natural en un aislado rincón de la Serranía de Cuenca [Foto José Luis Muñoz]

La laguna del Marquesado está situada al norte del pueblo del mismo nombre, a un kilómetro de distancia, pasados los dos antiguos molinos, en tierras que fueron del antiguo marquesado de Moya. Es de origen tectónico y forma alargada, con unos 200 metros de longitud y 50 de anchura y una profundidad máxima de 5,5 metros; tradicionalmente ha estado poblada de truchas, madrillas y cangrejos, a los que hoy se unen ánades, nutrias y patos. Fue incluida inicialmente en el repertorio de 28 humedales importantes de Castilla-La Mancha necesitados de protección. En marzo de 2002 el gobierno regional acordó ampliar el perímetro de protección del paraje, para englobar en él las vertientes directas y la totalidad de prados húmedos del arroyo del Soto, lo que significa incorporar 176 has. más a las ya definidas anteriormente, para alcanzar un total de 373 hectáreas de espacio protegido a lo que se deben añadir otras 1.582 has. de zona periférica de protección. Por decreto número 222, de 01-06-2004 fue declarada reserva natural y aprobado el plan de ordenación de los recursos naturales del paraje (DOCM nº 108 de 21.06.04). Un sendero habilitado en el año 2011 permite el cómodo recorrido del paraje, en forma circular, a lo largo de 5,5 kilómetros.

La laguna del Marquesado es uno de los escasos ejemplos existentes en Europa de origen cárstico con una barrera travertínica que embalsa el río de la Laguna (arroyo del Soto, según otras denominaciones), de agua fría de excelente calidad y limpieza, nada contaminada. Este tipo de laguna, aunque en apariencia es similar a otras muchas, resulta un caso bastante excepcional; de hecho, en la provincia de cuenca sólo hay otra similar, la de Uña, mientras que en el resto de Castilla-La Mancha enlaza con las de Taravilla (Guadalajara) y Ruidera (Ciudad Real) por citar dos casos muy conocidos.

Se trata un espléndido espacio natural con presencia de especies de plancton y bentos muy raros en el continente europeo; posee buen número de plantas acuáticas y palustres muy raras y amenazadas, entre ellas el sparganium angustifolium, que es endémico en el paraje, siendo esta su única localización española y en el que se encuentran bastantes ejemplares de nutria y ánade real.

La laguna y su principal aporte, el arroyo del Soto, forman un espacio de extraordinaria importancia botánica. Además de la presencia ya citada del sparganium angustifolium se encuentra aquí también otro extraño endemismo, el aconiturm napellus además de la especie acuática zannichelli contorta a la que se pueden unir otros nombres muy sugerentes, amenazados de desaparición, lo que confiere especial valor a las riberas de esta laguna: utricularia minor, hippuris vulgaris, garanium collinum, dactylorhiza incarnata, scuetellaria galericulata. De esa manera, la contemplación de la laguna es un verdadera tesoro de la naturaleza. En él, además, hay notables conjuntos de plantas acuáticas, tanto emergentes como hidrófilas, que si bien pueden encontrarse en algunos otros parajes, su presencia global aquí confiere al territorio un extraordinario valor, además de belleza. En cuanto a la vertiente zoológica, los técnicos destacan el interés que tiene la presencia de una variada comunidad de zooplancton característico de aguas oligótrofas, pero cada vez más raro en Europa, a causa del imparable avance de contaminación industrial que invade las aguas interiores y que, en este caso, afortunadamente se encuentra todavía en estado virginal. La comunidad de zooplancton tiene una alta diversidad y baja densidad contando con algunas especies raras en el mundo, como el cladócero acroperus neglectus o en la península ibérica, como los cladóceros alona quadrangularis, pleuroxus lavevis y pleuroxus truncatus e incluso algunos ejemplares de extrema rareza universal, como el lathonura lectirostris. En el grupo de los invertebrados terrestres destaca la presencia de varias especies de lepidópteros amenazadas: euphydrias aurinia, maculinea arion, graelisia isabelas, parnassius apollo, zygaena camiolica, zyagena ignifera, artogeia ergane y otras.



Todo el perímetro de la laguna está rodeado de abundante vegetación natural [Foto José Luis Muñoz]

Pese a su pequeño tamaño, la laguna conforma un importante hábitat para numerosas aves, nutria y trucha común, además de zorro, gato montés, turón, tejón, garduña, gineta y comadreja. Las praderas de la vega y el entorno de la laguna son zona de alimentación y abrevadero de ciervo, cabra montesa, jabalí y corzo. Menor es la presencia de aves, ya que las pequeñas dimensiones de la laguna no admiten la actividad de colonias numerosas. Sí se ha podido constatar nidificación de unas cuantas parejas de zampullín chico, ánade real, rascón, polla de agua y focha común, con apariciones esporádicas en invernadas de garza real, cormorán grande, cerceta común y porrón común. Numerosas aves insectívoras se aprovechan de los recursos tróficos que general en primavera y verano la laguna y sus riberas.

El único reptil con presencia regular es la culebra de agua, pero sí hay abundancia de anfibios que se reproducen en este ámbito. En cuanto a peces, figura la trucha común que utiliza como frezadero y área de alevinaje el río y como zona de crecimiento la propia laguna. También se detecta una presencia creciente de la carpa común, anteriormente inexistente, como resultado de una introducción clandestina