Antigua aldea
de Minglanilla, hoy desaparecida, de la que sobrevive solamente la venta, sin
duda alguna, uno de los lugares más emblemáticos de la provincia de Cuenca, con
la que tiene una vinculación centenaria. Situada en un paraje ciertamente
insólito y espectacular, con el río Cabriel y sus hoces como factor
determinante, la presencia del puente de Contreras, paso natural entre Castilla
y Valencia, fue un elemento clave en la historia evolutiva del lugar, al que en
época contemporánea se ha unido la presa del embalse con el añadido de la
autovía y la línea férrea del tren de alta velocidad.
El acceso al
paraje se realiza desde la autovía A-3 que al llegar a Minglanilla es preciso abandonar
para tomar la antigua N-III que a su vez también es preciso dejar para tomar la
carretera del puerto de Contreras. El caserío y la venta se localizan en el
fondo del valle cruzado por el río Cabriel.