CASTILLO DE ALBARÁÑEZ


 Texto y fotos: José Luis Muñoz

Villa situada en la Alcarria de Cuenca, a la que se puede llegar a través de la carretera N-320, dirección norte (hacia Guadalajara) en cuyo kilómetro 177, a la izquierda, surge la provincial CUV-2122 por la que se alcanza el lugar apenas un par de kilómetros después. y a una distancia de 41 kms. de la capital provincial, en cuyo partido judicial está incluido.

Es el único pueblo que en la provincia de Cuenca da fe de la presencia en estas tierras del legendario caudillo Alvar Fáñez de Minaya, familiar del Cid Campeador, cuyos intereses defendió en la retaguardia del reino de Toledo. El nombre del lugar alude a la hipotética existencia de un castillo medieval, del que no ha sobrevivido el menor rastro.

En España hay numerosos pueblos amparados por la denominación inicial de “Castillo”, tales como Castillo de Aro (Gerona), Castillo de Bayuela (Toledo), Castillo de Garcimuñoz (Cuenca), El Castillo de las Guardas (Sevilla), Castillo de Locubín (Jaén), Castillo-Elejabeitia (Vizcaya), Castillo de Villamalefa (Castellón), Castillonroy (Huesca), Castillonuevo (Navarra)

Historia

Como aldea vinculada a Huete surgió este lugar a lo largo del siglo XII. Antes de eso debió existir alguna población musulmana, como lo atestiguan restos encontrados en distintos parajes del término, especialmente en el conocido como Las Sepulturas, en el que sobre un roquedo calizo se hallan excavadas ocho tumbas de origen incierto. La teoría más común es que proceden de la época musulmana, pero como no han sido estudiadas ni existe documentación que lo avale, semejante afirmación queda en el ámbito de las hipótesis.


Ocho sepulturas de origen desconocido cubren el paraje 
del mismo nombre [Foto Domingo Martínez]

Consolidada la reconquista, quedó integrada en la Tierra de Cuenca, como aldea de la capital y así aparece en el Censo de 1591. Villa de señorío con alcalde ordinario en el partido de Cuenca (1789). En 1802 era propiedad del marqués de Mortara. En el siglo XIX se adscribió al partido de Priego, pero en la actualidad forma parte del de Cuenca ya que aquél fue suprimido.

Similar desconocimiento acompaña al castillo que debió existir y que da nombre al lugar. La única referencia cierta lo sitúa en lo alto de un pequeño cerro, en el que a duras penas se pueden identificar algunas piedras sueltas que pudieron formar parte de la fortaleza, sobre la que no existe el menor dato en los textos que han estudiado esta temática. A falta de historia cierta, existe la leyenda que habla de una mora encantada que habita en alguna oquedad del paraje, de donde sale una vez cada cien años para hacer nadie sabe qué. Los crédulos aseguran que es una mujer muy hermosa, con el pelo suelto y largo, en ocasiones acompañada de un perro. Pero como al parecer nadie la ha visto, no hay manera de conocer más detalles.

En Castillo de Albaráñez nacieron:

Francisco José del Castillo ( / Abuli, Asturias, 27-11-1719) fue gobernador eclesiástico del obispado de Oviedo, cargo que ejerció desde 1716 hasta su muerte

Francisco de Paula Novar y Moreno (1801 / 1868 ) catedrático de Leyes enn la Universidad de Alcalá, de 1833 a 1836, cuando se produjo el traslado a Madrid, por lo que fue el primer rector de la nueva Universidad Central.

Espacio natural    

El término municipal tiene una superficie de 12,31 kms2 de carácter ondulado, muy propio de la Alcarria de Cuenca, con constantes oscilaciones marcadas por la sucesión de suaves cerros y colinas que dan forma a este paisaje, entre los que se abren numerosos cauces para barrancos alimentados con aguas de temporal. Hacia el E del término, en dirección a Bólliga, se abre la mayor explanada, una paramera situada a una altitud media de mil metros. Sobre esta superficie se extiende un amplio olivar que en algunas zonas alterna con huertas de uso doméstico.


Un paisaje muy expresivo del término municipal de Castillo de Albaráñez

La única corriente fluvial destacada es el río Viejo de Perales que cruza la parte norte del término en busca del Guadiela, al que se incorpora en las inmediaciones del embalse de Buendía.

En la vegetación predomina el monte bajo, con gran variedad de arbustos y matorral: espliego, jara, tomillo, romero y aliaga. Entre las especies de arbolado predominan el olmo, el pino autóctono y de repoblación, la carrasca o chaparra y el chopo (en las márgenes de los barrancos y caminos).

La economía de la zona es predominante agrícola, con el cereal, el girasol y el olivo como cultivos más destacados. 

Demografía

Como ocurre en toda la comarca alcarreña, la población residente se encuentra en franca regresión, con datos cada vez más preocupantes a partir de la segunda mitad del siglo XX. En el censo de 1591 figura con 33 vecinos pecheros, en el de Floridablanca (1787), con 176 habitantes y en el de Godoy (1802), con 51 vecinos. Al regularizarse la actividad censal a partir del siglo XIX, los registros ofrecen datos más fiables, hasta alcanzar el pico máximo al término de la guerra civil, comenzando a continuación el proceso de despoblación que llega hasta hoy.

     1843      129

     1847      183

     1857      194

     1860      183

     1877      140

     1887      176

     1897      156

     1900      165

     1940      187

     1950      162

     1960      170

     1970      062

     1981      043

     1991      035

     2001      028

     2011      025

     2021      020

Espacio urbano

El pueblo se encuentra situado hacia el sector central del término municipal, en las coordenadas cartográficas 40,2985º N y -2,3928º O, con una altitud de 902 metros. Como se puede deducir de los datos ofrecidos hasta ahora, ocupa un reducido espacio en el que se ubica una construcción ordenada con la Plaza Mayor como centro de referencia y varias calles en las que se ubican los edificios, la mayoría de construcción moderna, sin que haya apenas solares ruinosos. En esa posición central se encuentra la iglesia parroquial y a escasos metros un interesante complejo urbano en el que destaca especialmente un antiguo caserón con noble portada adintelada sobre la que campea un escudo y a los lados de la puerta, sendas rejas de forja, a las que se añaden otras en los edificios colindantes, en una serie edificada que culmina con el sobrio Ayuntamiento. La plaza ofrece un agradable aspecto, con una rotonda central arbolada con un ciprés y un pino; delante ocupa un espacio amplio y noble la iglesia parroquial y continuando por la calle ascendente, apenas a unos metros se alcanza la ermita de santa Lucía y el cementerio.


Un noble caserón, con portada adintelada, escudo y rejas destaca en el ámbito de la plaza

Como ya se ha dicho antes, no hay la menor señal del castillo, que seguramente debió ser una fortaleza de escasas dimensiones y menor importancia estratégica; sus piedras fueron utilizadas en algunas construcciones domésticas. En el cerro en que estuvo situado se habilitaron luego cuevas de vino que en la actualidad parecen estar totalmente abandonadas.

En los extremos del núcleo urbano, en las entradas al pueblo, se encuentran dos postes tradicionales en la Alcarria, dedicados a la Virgen del Pilar y a Santa Rita. Algo más lejos, en las afueras, se encuentra el paraje llamado El Pilar, donde se encontraba una fuente que manaba agua abundante y era muy solicitada en tiempos en que aún no se había implantado la distribución domiciliaria. La fuente tiene dos caños junto con un antiguo lavadero público y un espacio habilitado para merendar debajo de la arboleda.

Patrimonio edificado

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción

A mediados del siglo XVI (1539) el visitados del obispado anota que la iglesia se está construyendo: “Esta iglesia está muy necesitada porque se ha comenzado a cubrir el cuerpo de la iglesia y no se acaba por falta de dinero”, si bien no alude para nada a la posible existencia de un templo anterior.


Magnífica imagen de la iglesia parroquial

Fábrica de mampostería de cal y canto con sillares en las esquinas y sillarejo fileteado bajo la espadaña. El acceso se hace por una puerta formada por un arco de medio punto, de trazado muy sencillo, con dovelas cortas. Recorre la fachada un zócalo resaltado. A los pies se encuentra la espadaña con tres huecos para campanas y pináculos en los extremos laterales.

En el interior hay una nave dividida en cuatro tramos con arcos fajones entre ellos, apoyados en pilastras apenas destacadas del muro y cubierta con bóveda de lunetos; en el último se sitúa el coro, bajo el que se encuentra la capilla bautismal mientras que la cabecera se cubre con cúpula de media naranja sobre pechinas sin decorar. A la derecha del cabecero hay una capilla de construcción posterior, dedicada a san Antonio, con cubierta a tres aguas, con remate de bolas. Otra capilla se encuentra en el segundo cuerpo, también a la derecha.

El Catálogo Monumental de la Diócesis de Cuenca menciona varias obras de interés: un retablo de San Antonio, en su capilla; una tabla de San Pedro y otra de San Francisco de Asís; un cáliz de plata isabelino; nueve tablas de un antiguo Viacrucis, dos columnas salomónicas doradas; un sillón frailuno con buena clavetería; una talla del Niño Jesús vestido, del siglo XVII y una tabla de la Virgen Niña y un León de San Marcos, depositados en el Museo Diocesano

Ermita de Santa Lucía

Austera construcción, sin ningún valor arquitectónico, adosada al cementerio, en el límite exterior del espacio urbano. Es un edificio de sencillo trazado, de planta rectangular (4x5 metros aproximadamente), con cubierta a dos aguas. En el interior se estructura en dos tramos, con bóveda de caños con lunetos, pequeños resaltes de pilastras en el muro y una cornisa corrida por todo el perímetro interior. En el altar se encuentra un valioso retablo barroco fechado en 1672.


Sencilla y austera, la ermita de Santa Lucía conserva un espléndido retablo barroco

Sociedad y Cultura

La parroquia de la Asunción de la Virgen forma parte del  arciprestazgo de Villar de Domingo García.

En 1589 se mencionan las cofradías del Santísimo, Rosario, San Antonio y Ánimas. Existió también una ermita dedicada a Santa Bárbara, hacia el SE del pueblo, pero hace tiempo que se arruinó.


Santa Lucía es la patrona del pueblo

Los festejos populares se organizan en torno a los días de San Marcos (25 de abril) y Santa Lucía (segundo fin de semana de agosto), aunque como es sabido la fecha real es el 13 de diciembre. En la celebración, la imagen se traslada en procesión desde la ermita a la iglesia y allí permanece los días de la fiesta, para ser devuelta a su finalización.

Referencias

Mapa Topográfico Nacional, hoja 586-I

Pascual Madoz, Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Madrid, 1845-1850; VI, p. 188

Catálogo Monumental de la Diócesis de Cuenca, Varios autores. Cuenca, 1987; Diputación Provincial, I, pp. 104-105