COROGRAFÍA V

 

VACARIZUELA

Valdemoro de la Sierra. Molino harinero habitado por ocho personas [Nomenclator 1940].

VADERA, LA

Piqueras del Castillo Molino y casa, con una población residente de 10 personas (Nomenclator 1887)

VADILLOS

Despoblado en el término de Cañizares (Madoz), en el punto en que se unen los ríos Cuervo y Guadiela, a la entrada de la hoz de Beteta. El nombre del lugar pervive hoy en el caserío de Puente de Vadillos.

VADO DE HUEDO

Torrejoncillo del Rey. Casa-batán, habitada temporalmente, a 1,6 kms. del lugar (Nomenclator 1860)

VADO DE LA PEÑA

Alcantud. Dos casas-pajares, deshabitadas, a 2,7 kms. del casco urbano [Nomenclator 1860].

VADOCAÑAS


Edificio de la antigua venta de Vadocañas

Iniesta. Aldea, llamada La Ribera en los Nomenclatores de 1860 y 1887 y Ribera de Vadocañas en otros posteriores; en la primera fecha tenía 30 edificios habitados y uno vacío, siendo todos ellos de dos pisos. En 1887 eran 22 edificios de un piso y 19 de dos, con 186 habitantes de derecho y 192 de hecho. En el siglo XX se califica como aldea, a 16 kms. de Iniesta, En el censo de 1940 aparece con 4 viviendas para la residencia de 28 personas; que en 1950 son 199 habitantes y 36 viviendas, además de dos edificios para otros usos, en compacto y en 1960 bajan a 147 habitantes.

El lugar era un punto estratégico en la comunicación de Castilla y Valencia, con un puerto aduanero en el que se cobraban los impuestos aplicables al tránsito de personas, mercancías y ganados, además de estar incorporado a una de las vías pecuarias históricas.

El paraje, de extraordinaria belleza, se encuentra situado en la ribera del Cabriel y dentro del espacio definido como reserva natural en torno a este río. El acceso se realiza a partir del sitio de Consolación, del que dista unos 8 kilómetros. En sus inmediaciones se encuentran la Venta de Vadocañas, situada en el antiguo camino real de Valencia a Madrid que contaba con enormes cuadras para acogida de las caballerías de los viajeros y trajinantes y un molino harinero cuyas piedras eran movidas por las aguas del río junto con un enorme puente posiblemente de origen romano, reconstruido en el siglo XVI, donde estuvo situada la aduana o pontazgo en el paso de Valencia a Castilla. Sus habitantes se dedicaban tradicionalmente al cultivo de las huertas propiciadas por las aguas del río, recogiendo abundancia de frutas y verduras. “La aldea es muy pintoresca y muy agradable en esta fecha en que las huertas están en plena producción y los muchos árboles frutales de todas clases son un regalo para la vista. Además, hay una gran cantidad de pinos-carrascos que circundan el terreno donde está enclavada la aldea”. [Valentín Urrutia, Ofensiva, 03-07-1960].