Villa que se encuentra a 33 kms. de la
capital. Es uno de los pueblos que integraron La Obispalía, el señorío temporal
de los obispos de Cuenca, en la parte inicial de la vega del Záncara. El término
abiense lo cruzan varias carreteras. Por el centro, en disposición
prácticamente paralela, pasan la A-40 (Cuenca-Ávila por Toledo) y la N-400
(Cuenca-Toledo). Por el N., con origen en los Altos de Cabrejas, el trazado
corresponde a la CM-2019 con destino a Huete. Finalmente, en el sector
meridional se encuentra la CUV 7037 que desde el pinar de Jábaga llega hasta el
pueblo. Hay además otra carretera provincial, la CUV 7032, con origen en
Cabrejas, en el punto kilométrico 286 de la A-40 para llegar directamente al pueblo
desde donde continúa por Huerta de la Obispalía y Zafra de Záncara para llegar
hasta la N-III. El núcleo urbano de Abia de
Según el Diccionario de
El Ayuntamiento se forma con cinco concejales y s
Historia
La pretensión, alimentada por la
tradición local, de que el pueblo se llamó Sarzola en tiempos remotos no pasa
de ser una invención. Sí parece correcto pensar que la antigua Obviam, citada
en la hitación de Wamba como uno de los límites del obispado de Segóbriga se
corresponde con la actual Abia de
Se han encontrado señales suficientes para datar los
primeros asentamientos humanos en la Edad del Bronce, siendo el más notable de
todos ellos el tesoro de Abia, encontrado en la Cueva del Moro y formado por empuñaduras de espadas
correspondientes al Bronce II, brazaletes de oro del Bronce final y otros
elementos como un anillo y una chapita metálica. Se conservan en el British
Museum. Otros hallazgos corresponden a la cultura ibérica (fusayolas, fíbulas,
fragmentos de cerámica, enterramientos). En el Boletín de
El Tesoro de Abia de la Obispalía se encontró en una
Cueva de la Sierra de Cabrejas y se incluye dentro del concepto de Joyería
Atlántica. Según Martín Almagro, las primeras referencias a este Tesoro se
deben a Manuel Gómez Moreno, quien a su vez recibió la información de Juan
Cabré Aguiló, que había recibido unos toscos dibujos de las piezas de un
relojero de Cuenca llamado Lorenzo Redondo, en cuyo poder se hallaban las
mismas, pero según Gómez Moreno el tesoro posiblemente se había fundido. En
realidad había sido vendido por
Varios hallazgos procedentes de
distintos lugares del término dan fe la existencia de población en el periodo
romano. Abundan los fragmentos de terra sigilata, pero especialmente valioso es
un tesorillo formado por 23 denarios
de plata, que se encontró en el paraje Cerro
del Santo, en las proximidades de la ermita de San Jerónimo. Las monedas
fueron emitidas por Sertorio, con el fin de poder financiar la guerra contra la
metrópoli que mantuvo entre los años
En
el año 1183, el 24 de diciembre, el rey Alfonso VIII hizo donación al obispo de
Cuenca, don Juan Yáñez, "de la aldea de Abia, nombrada antiguamente Sarzola,
en los términos de Huete", donación inmediatamente posterior a la de
Huerta, con lo que se delimitó el territorio conocido como La Obispalía,
señorío temporal del obispo de Cuenca, “con sus tierras cultivadas y sin
cultivar, con sus viñas y sus huertos, sus prados, sus pastos y sus aguas, sus
presas, sus molinos, sus aceñas y lugares de los mismos, con sus montes, sus
bosques y sus dehesas y con todos sus caminos y pertenencias”. Este control
quedó ratificado en 1199 con la donación expresa al obispo Julián de Huerta y
Abia con todos sus términos.
Miguel Ángel Monedero asegura que en el libro de Estatutos y Privilegios de la iglesia de Cuenca aparece la mención de este pueblo como incluido en el alfoz de Huete, desde donde se promovió la repoblación del lugar tras el abandono de los musulmanes, pero no hay ninguna explicación plausible acerca de la transformación de ese nombre en otro completamente distinto. Durante el resto de Edad Media estuvo incluida en la jurisdicción de Huete, hasta que obtuvo la secularización, pasando a ser villa de realengo.
En 1578 el pueblo había iniciado el proceso para pasar a la jurisdicción real, abandonando así su dependencia del obispado; para ello comisionó al vecino Miguel Garcia, quien compareció en la corte con los poderes necesarios. El rey, que disponía de la necesaria autorización del papa Gregorio XII para poder enajenar los bienes de la Iglesia que considerase necesarios para financiar las guerras contra el Islam, confirmó la venta de la villa el 15 de abril de 1582, firmando en El Pardo el documento que se conserva en el archivo municipal. En esos momentos, el tributo que abonaba Abia a su señor, el obispo, era el de 120 huevos y un cabrito, junto con 2.088 maravedíes, que el concejo pagaba cada año en la Pascua de Resurrección. En esa época posiblemente existió un castillo, del que sólo se conserva el nombre vinculado al pequeño cerro que domina la población.
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Manantial de la Fuente del Saz |
A unos
Entre
las numerosas fuentes localizadas en el término, de caudal variable según las
circunstancias climáticas, hay que mencionar las de El Cubo, El Enebrillo y El
Puerco.
Pequeña,
pero interesante, es la laguna de El Pico, situada junto a la ermita de San
Jerónimo y una fuente, cuyas aguas vierten en el arroyo del Cuende.
Madoz asegura que "es abundante la caza de liebres, conejos y perdices, lobos y muchas zorras". Los mapas de vegetación señalan 12 km2 de encinar y algo más de dos kilómetros cuadrados de pinar, que corresponde a los parajes próximos a Cabrejas; el resto del manto botánico natural está formado por matorrales (tomillos, aliagas y romeros). En el término se cultivan cereales (trigo, avena), girasol, patata y algo de hortalizas
Población (abienses)
Sociedad y Cultura
La parroquia está dedicada a
La patrona es María Auxiliadora (24 de
mayo) y el patrón San Antonio (13 de junio), pero celebran también la
festividad de San Jerónimo (30 de septiembre), con una romería en mayo, y
La devoción a María Auxiliadora parte de una imagen regalada en 1906 por Carmen Gutiérrez de León. El cuadro despertó pronto las simpatías populares por lo que tres años después el párroco Constantino Sevilla Martínez encargó una talla, destruida durante la guerra civil y sustituida por una nueva en 1942.
Se celebraba feria el día 25 de noviembre "que es una romería que se tiene a santa Catalina" con abundante intercambio mercantil de animales para el laboreo en el campo y también productos de consumo ordinario y que era acogida con una gran popularidad en toda la comarca. La celebración decayó a mediados del siglo XX.
El poblamiento original hay que situarlo en el cerro que domina la población, en el que estuvo colocado el inicial castillete o torre de vigilancia y donde también se construyó la primitiva iglesia. Sin embargo, alejadas las circunstancias bélicas, las gentes fueron abandonando ese lugar ciertamente difícil para asentarse en la llanura y dar forma a la actual configuración.
El núcleo urbano de Abia de la Obispalía está situado a 1075 m. de altitud, en las coordenadas 40,01291 N y 2,3957 O. La población se extiende en forma longitudinal, a ambos lados de la carretera, y aunque el núcleo está muy deteriorado, se conserva todavía una hermosa casona, al final del pueblo, en dirección a Huerta y casi frente a la actual iglesia. Originalmente, la población se ubicaba en la ladera meridional del montículo, a los pies de la iglesia antigua, que queda en lo más alto del lugar. Según crónicas orales, una fuerte epidemia de cólera (tan habituales en todas partes hasta el siglo XIX) hizo pensar a los abienses que la orientación del pueblo era la causa de la mortandad, culpando al sol de mediodía de la calcinación de las viviendas. Animados por esta idea, decidieron trasladar el hábitat urbano a la falda del noreste del cerro, quedando detrás el antiguo pueblo y lejos la iglesia parroquial, por lo que en 1656 los responsables del obispado estimaron conveniente trasladar el culto a la ermita de Santa Catalina que es, desde entonces, la parroquia, quedando la antigua iglesia abandonada en lo alto del cerro, junto con el cementerio y los restos de un posible torreón defensivo, del que se pueden apreciar un aljibe y los cimientos de las pilastras. Aunque a ese lugar en el pueblo llaman coloquialmente “El Castillo”, no parece que en ningún momento existiera una fortaleza de tal carácter sino, como queda indicado, apenas un torreón de vigilancia.
Madoz la describe como situada al
resguardo del cerro del Castillo "y
la forman 100 casas de poca altura, distribuidas en una plaza de 400 pasos de
larga y 100 de ancha, y en varias calles irregulares y mal empedradas".
El Ayuntamiento es un edificio de
nueva construcción, situado en la Plaza y sin especiales valores
arquitectónicos. Frente al edificio municipal se encuentra la Fuente del Saz,
de factura moderna y sirve para suministrar el agua que llega desde la Fuente
del Saz, de probable origen
romano, se encuentra en las afueras del pueblo y desde ella se traslada el agua
a
El local que fue de las escuelas ha sido adaptado para vivienda tutelada, una iniciativa promovida por la Fundación Agapito Fernández e impulsado por Agustín Fernández Muñoz, un destacado industrial que, sin embargo, falleció un año antes de que la instalación pudiera ser inaugurada, el 13 de junio de 2008.
Patrimonio edificado
Esta antigua ermita, situada
en la parte baja de la población, fue habilitada como iglesia parroquial cuando
en 1656 el Visitador del obispado sugirió que, pues la iglesia está muy alejada
de la villa y para subir a ella hay una cuesta inaccesible y áspera, se
abandonase a causa de la distancia y dificultad considerables “para que los
enfermos e impedidos puedan acudir a los divinos oficios” y en su lugar sería
conveniente trasladar el culto a la ermita de Santa Catalina, que está en la
llanura.
Consejo que se atendió prontamente y así
el culto se trasladó a este lugar. Es una construcción de mampostería, con
sillares en las esquinas y en la fachada meridional. A ella se entra por una
portada de estilo renacimiento, formada por un arco de medio punto sobre
impostas con una cornisa corrida por encima; en la parte superior hay una
hornacina de concha situada en el eje. Tiene delante un atrio que se apoya en
dos columnas de piedra, cubiertas por un tejado a tres aguas. En el muro sur
hay una ventana abocinada de triple moldura, visible al exterior pero no dentro
de la nave, ya que se encuentra cegada.
El interior está muy restaurado. Es
templo de una sola nave, aunque en 1960 se le añadió la sacristía y el
trastero. La estructura del edificio es muy alargada, con tres tramos cubiertos
por bóveda de arista y una cúpula de media naranja sobre el altar mayor. Es muy
llamativa la pila bautismal, de gallone rehundidos, apoyada en un plinto de
planta cuadrada, con banda superior de círculos secantes. Se encuentra situada
a los pies del templo.
Entre
la dotación parroquial figura un cáliz de plata dorada, repujada, del siglo XV,
con un pie de seis lóbulos, de los que cuatro tienen decoración vegetal, otro
con los atributos de
En lo alto de la colina que continúa llevando el nombre de Cerro del Castillo, se encuentra esta iglesia de origen románico parcialmente en ruinas. Por su traza, aún visible, podemos considerar que debió ser una de las iglesias de este grupo de mayores dimensiones de cuantas existieron en la provincia.
Inicialmente fue un templo de
planta rectangular, de una sola nave, con dos puertas de entrada, una al norte
y otra al sur, ambas de estilo románico (arcos de medio punto con arquivoltas),
lo que permite deducir que la construcción inicial correspondió a este periodo,
seguramente en los primeros años del siglo XIII. La fábrica es de mampostería,
con sillares en las esquinas, fórmula que se repite en la torre, el único
elemento arquitectónico que queda totalmente en pie; fue construida en el siglo
XVII, de tres cuerpos y base cuadrada, salvo el cuerpo superior, la torre de
campanas, que es octogonal y de sillería, con cuatro huecos, si bien solo uno
mantiene todavía su campana; en este cuerpo superior se sitúan cuatro pináculos
de bolas en las esquinas. El estado general de este último fragmento de la
iglesia es bueno, teniendo en cuenta que fue reparada la cubierta.
Para separar la nave del
presbiterio había un gran arco triunfal labrado en sillería y completado con
dos ménsulas, una en cada lado, que aún puede percibirse parcialmente. Miguel
Ángel Monedero supone que antiguamente, sobre la clave del arco, estuviera
colocado un calvario con las tradicionales imágenes de Cristo,
En el año 2003 el Ayuntamiento
promovió un proyecto encaminado a restaurar los restos de la iglesia, contando
con una posible subvención del ministerio de Fomento, pero no pasó de ser una
idea bieninencionada.
Desde
el lugar, en lo alto del cerro, se puede contemplar un hermoso y amplio paisaje
de esta zona de transición de la Alcarria a la Mancha, con los Altos de
Cabrejas perfilándose en el horizonte y el valle del recién nacido río Záncara
abriéndose camino hacia horizontes de mayor amplitud.
Castillo
Junto a la antigua iglesia de Santa
Catalina, en lo alto del cerro que domina la población, perviven aún unos
restos pétreos informes que corresponden a lo que fue un pequeño castillo o
torre de vigilancia, seguramente vinculado a la fortaleza de Huerta de la
Obispalía. En el cerro pueden encontrarse algunas muescas o señales que se
corresponden con el antiguo trazado de la muralla y también alguna galería
subterránea, ya prácticamente ocupada por la maleza. Entre los elementos que
aún pueden identificarse se encuentra un solitario algibe.
Casa señorial popular
En
la calle principal, que sirve de carretera, y con el número 58, hay una
atractiva casa de estilo popular, de dos plantas, cubierta con tejado a dos
aguas; la entrada se hace por un soportal adintelado, entre dos columnas; en la
fachada principal se pueden admirar varios ejemplares de rejería tradicional.
En la parte negativa hay que señalar que todo el edificio está encalado, lo que
impide conocer los elementos de sillería y madera que formaban parte de la
estructura original.
Ermita de San Jerónimo
Ermita situada a unos
Cruz del Santo
En un pequeño altozano, junto a la carretera, se encuentra esta sobria cruz de piedra, de origen visigodo, como se puede deducir de la cruz prometeada y que pudo haber marcado el límite de una hipotética división territorial marcada por el rey Wamba, sin que permanezca ningún recuerdo de leyenda o tradición conocida en el acervo popular sobre su origen o matices.
Calvario
A unos 400 mts. del pueblo en dirección O se encuentra ubicado un antiguo calvario de origen popular en un espacio agrícola dedicado a cultivos de secano. La descuidada instalación se encuentra sobre un promontorio rocoso en el que se han localizado restos de una necrópolis prehistórica,
Patrimonio industrial y agrícola
Cuevas de vino
En
las afueras del pueblo, con orientación hacia la carretera que viene de
Cabrejas, se mantiene una curiosa hilera de cuevas de vino que, si bien muy
modificadas (incluso adulteradas), mantienen el habitual atractivo propio de
estas antiguas construcciones populares.
Molino del Palo
Molino hidráulico que aparece
referenciado en el inventario de Bienes Culturales del municipio pero sin
aportar ningún dato informativo sobre su localización y características [IBC].
No aparece citado en el repertorio de García Cuevas.
Torre
telegráfica Cabeza Quemada
Sobrevive a duras penas y en situación de progresivo deterioro, una de las torres que integraban la antigua red de telegrafía óptica que enlazaba la ciudad de Cuenca con la carretera nacional de Madrid a Valencia. A esta se llega desde el punto kilométrico 25,600 de la carretera CUV 7037, poco antes de llegar a Abia de la Obispalía. El acceso es un tanto complicado y se hace cruzando un pequeño puente sobre el Záncara, a la derecha, para entrar en una zona pedregosa con arbolado. Construida en 1848 con planta cuadrada, de 5,90 metros por cada lado, se alza sobre un plinto piramidal de base cuadrada y altura de 3 m. El acceso se efectuaba a nivel de la planta primera mediante una escalera que el operario retiraba para guardar en el interior una vez que había accedido al recinto. La fábrica es de mampostería de piedra con muros enfoscados con verdugados de ladrillo. Se conservan los cuatro alzados pero el interior está totalmente arruinado, habiéndose perdido también la cubierta. Se mantiene íntegra la ventana del piso superior y a su izquierda un orificio circular donde se encajaba el anteojo. En el interior, de fácil acceso, se pueden observar aún elementos valiosos del equipamiento original.
Bibliografía
www.abiadelaobispalia.com
Catálogo
Monumental de la Diócesis de Cuenca. Varios autores. Cuenca, 1987; Diputación
Provincial, pp. 1-2
Anónimo.
Abia de la Obispalía. Ofensiva, 20-01-1944,
sin firma, pero Julio Larrañaga.
GARCÍA
CUEVAS, Antonio: Los molinos hidráulicos
harineros en la provincia de Cuenca. Cuenca, 2005. Edición del autor, p.
371.
GUERRA
FERNÁNDEZ, Jesús: Abia de la Obispalía:
por tierras de obispos. Cuenca, 2006; Edición del Autor.
LÓPEZ REQUENA, Jesús: El progreso con retraso. La telegrafía óptica en la provincia de Cuenca. Cuenca, 2010; Diputación Provincial, pp. 261-265.
MADOZ, Pascual: Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Madrid, 1845-1850; I, p. 53; V, p. 54
MONEDERO BERMEJO, Miguel Ángel: La arquitectura de la repoblación en la provincia de Cuenca. Cuenca, 1982; Diputación Provincial, pág. 36-40
RICA, Carlos de la: “Un camino hacia Madrid: Cabrejas”. Diario de Cuenca, 23-06-1978.
RUBIAL,
Amador: Castillos de Cuenca. León,
1994; Lancia, pp. 83-84.

